Viene de parte 2
Al otro lado le contaron que debería presentarse el ganador, junto a un representante de la agencia, lo antes posible, ese mismo día si el ganador podía. Le aseguraron que la entrega del premio se haría en un plazo no mayor a diez días corridos, y que sería depositado en la cuenta bancaria que él indicara, una vez hechos los descuentos que fijaba la ley.
En la práctica eso significabaque Juan recibiría aproximadamente el 70% del monto total, unos 35 millones en total. El resto se usaría para pagar la comisión de la agencia, las contribuciones fiscales, y el impuesto a las ganancias. Lara cortó poco después la comunicación, y le explicó detaladamente lo que le habían dicho. Juan no tuvo demasiados problemas con el tema de los descuentos... 35 millones, seguían preciendole más que suficiente.
El le aseguró que podían ir cuando ella quisiera a la sede de Loterías Nacional; dandole a entender que esperaba que fuera ella quien lo acompañara. Del fondo se escuchó la vos de un hombre algo mayor que habló.
- Andá Lara, que yo me puedo arreglar perfectamente solo por un par de horas.-
-¿Seguro don Ernesto?-
- Si niña. Yo no tengo interés de ir, así que ve tú. Y asegurate de completar todos los papeles como corresponda, no me gustaría perder semejante comisión, por un problema administrativo...- Lara le aseguró que no tenía que preocuparse por nada, y poco despúes, tomó su cartera y se encaminó hacia la puerta.
- Cierre usted don Ernesto.- del interior del negocio, se escuchó un leve gruñido, como si al viejo le hubiera molestado el recordatorio. Ella entornó la puerta tras de si, y juntos comenzaron a caminar por aquella vereda, con suma tranquilida.
Lara no podía evitar seguir observándolo, Juan, hacía rato que esperaba el momento oportuno para decir la "frase justa". Y así, en ese clima cargado de insinuaciones y miradas complices, siguieron caminando hasta llegar a la boca del subte. El viaje no tomó demasido, y media hora después se encontraban en la entrada del edificio al que debían ir. Los tramites les resultaron bastante más sencillos de lo que habían esperado, y luego de completar la última planilla, y hacer sellar el último cupón, salieron del lugar. Juan la observaba esbosando una sonrisa algo seductora. Ella caminaba con la vista puesta en el piso, intentando evitar mirarlo directamente a los ojos. Fue en ese momento que él habló.
- Hemos hecho bastante más rápido de lo que habíamos calculado... ¿Aceptarías una invitación para almorzar?- ella no pudo evitar levantar la vista entonces y mirarlo directamente.
-¿Ahora? ¿Yo debo volver a la agencia?- Juan se acercó entonces un poco a su persona, consciente del efecto que tendría en ella. Lara se estremeció un poco.
- No veo el inconveniente. Hemos hecho todo en menos de una hora. En teoría tardaríamos dos o tres...- Lara lo pensó unos momentos, y finalmente reconoció que su acompañante tenía razón.- ¿Y entonces? ¿Aceptás mi invitación?- Ella lo miró bastante ruborizada, pero con una sonrisa en el rostro, aceptó.
- Pero con una condición.-
-¿Cual?- preguntó él.
- Que me dejes elegir el lugar...- Juan sonrió, al tiempo que con un gesto de su mano y una pequeña inclinación le daba a entender que estaba a su disposición. Lara se puso entonces aún más colorada.
Comenzaron a alejarse de la entrada del edificio de Lotería Nacional, mientras Juan miraba a Lara, al tiempo que reflexionaba sobre lo mucho que había cambiado su vida en las últimas veinticuatro horas. Sacó nuevamente el portadocumentos de su bolsillo, y observó una vez más el billete de lotería que había cambiado su vida par siempre...
