Viene de Parte 1
Durante las siguientes dos horas, no supimos nada más de ellos. En ese tiempo Madeira y yo nos entretuvimos revisando las cintas en donde aparecía Harpen. Si bien pudimos escuchar todas y cada una de sus conversaciones, no tenían demasiado sentido. Parecían piezas sueltas de algún enorme rompecabezas, que aún seguían sin encajar del todo. Solo pudimos rescatar una frase lo suficientemente coherente: "Si no despierta hoy antes de las doce, ya no podrá ser acusado del crimen. Si eso pasa, quedaremos muy mal parados: algunos podrían creer que lo estábamos protegiendo..." No revelaba mucho, pero sin embargo, aclaraba bastante el panorama.
Nuestro pasajero siguió sin aparecer por un buen rato más. Cuando lo hizo, tenía una expresión aún más sombría que cuando se fue. Entró en la nave, y casi sin percatarse de nuestra presencia, se dirigió directo hacia su camarote. Allí volvió a desaparecer por, al menos, una hora más. La situación era por demás extraña, y la expresión de Sullivan -quien se quedó con nosotros mientras esperaba-, era de completa incredulidad.
-¿Sucede algo comandante?-le pregunté poniendo mi mejor cara de estúpido. Sullivan dejó de observar fijamente la puerta del cuarto de Harpen, para observarme a mí.
- Sucede que allí en esa casa, hay un hombre que debe responder ante la justicia por sus crímenes. Sin embargo según la ley, no podemos arrestarlo hasta que recupere la consciencia.- hizo una pausa y después agregó algo más. Ese fue el dato que lo aclaró todo.- El muy insensato tomó wisky Akroniano... Si no despierta antes de la medianoche se librará de nosotros...-
- Pues si no despierta pronto, eso no importará: Tal vez nunca más despierte...- las palabras de Madeira resonaron en todo el pasillo, y repentinamente sentí un pequeño estremecimiento. Sullivan asintió con la cabeza, pero no dijo nada más. Un rato después, nuestro ilustre pasajero salió de su cuarto con una sonrisa de oreja a oreja. Parecía ser que de algún modo, había encontrado la solución a su predicamento.
Si bien a nosotros no nos era posible tener un panorama completo de lo que sucedía, podíamos unir las piezas bastante bien. Harpen había pasado como una tromba por adelante de nosotros, pero no salió de nuestra nave. En cambió se dirigió a la enfermería. Yo cada vez comprendía menos. Caminó hasta quedar delante de la estantería con los medicamentos, y luego de buscar por un rato, finalmente nos habló.
-¿Tienen Adrenalina sintética?- Madeira y yo nos miramos sin comprender nada. Me acerqué aún algo confundido hasta el botiquín, y le alcancé una de las ampollas que teníamos.- Voy a necesitar todas las que tengan.- hizo una pausa y luego siguió- Además de un par de cosas más.-
La lista que nos dio, contenía cuatro o cinco medicamento que yo desconocía, pero que por algún motivo, estaban en nuestra provisión médica. Según me dijo después Madeira, estaban allí porque habían sido remanentes de nuestro último cargamento médico. Harpen tomó todo lo que le dimos y se fue junto a Sullivan, de nuevo hacia la estancia. Después de eso, no volvimos a saber de ellos por mucho tiempo.
Hacia unas seis horas que habíamos descendido en aquel gélido planeta. Según lo que había dicho nuestro pasajero al llegar, en menos de tres, se terminaría todo. Harpen volvió a aparecer entonces.
- Señores, nos vamos de este planeta.- Sus expresión era seria, pero al menos, no se lo veía tan abatido como antes. Cuando le preguntamos que había sucedido con su "paciente", solo nos dijo que ya había hecho todo lo posible; que lo único que quedaba por hacer, era esperar. Ante esa respuesta, decidimos no hacer más preguntas.
El capitán me hizo una seña entonces, y procedí a recoger el túnel de acoplamiento. Me llevó tan solo un momento, pero en ese instante, pude ver el rostro de Sullivan, detrás de la puerta de la nave patrulla. Se lo veía igual de serio que al buen doctor, pero a diferencia de él, Mark Sullivan parecía un tanto más relajado. Como si anticipara el resultado final, o si después de todo, no le importara tanto a final de cuentas.
Nos tomó poco tiempo despegar y comenzar a alejarnos. Harpen volvió a encerrarse en su habitación, y no volvió a hablar con nosotros, durante el resto del viaje. Madeira y yo nos quedamos en el puente, para maniobrar entre los objetos del cinturón de Kuiper. Aún, nos quedaba un largo trecho hasta casa. En cierto momento, la pregunta que había estado rondando en nuestras cabezas desde el despegue, quedó evidenciada en el modo que observábamos la pantalla, de los sensores de largo alcance. Acaban de dar las doce; ¿Habrían logrado finalmente su objetivo, o por el contrario, Sauvier seguiría durmiendo indefinidamente? La pregunta quedó suspendida en el aire, hasta que detectamos que otra nave, se acercaba rápidamente hacia nosotros. Era la patrulla de la policía galáctica. Poco después, Sullivan abrió un canal de comunicaciones con nuestra nave y pidió hablar con Harpen. Nosotros le explicamos que había pedido no ser molestado hasta llegar a Gaia. Mark Sullivan sonrió entonces, al tiempo que ladeaba la cabeza.
- Díganle entonces cuando aterricen que es un genio, que lo ha logrado otra vez.- luego de decir aquello último, interrumpió la transmisión sin esperar nuestra respuesta, y acelerando los motores a tope, desapareció rápidamente de nuestros sensores. Yo miré entonces a Madeira al tiempo que me preguntaba, cuales serían los cargos que debería enfrentar el estanciero Solar al llegar a su destino.
